Radios comunitarias de América Latina y Argentina, Marcas de época en la acción política y comunicativa

Judith Gerbaldo

Formación FARCO

Docente investigadora Ciencias de la Información
Universidad Nacional de Córdoba

judithgerbaldo@hotmail.com

 

Los orígenes

 

En América Latina, el movimiento de radios comunitarias, populares y alternativas, surge desde la necesidad de alfabetizar, educar, sensibilizar a las mayorías populares del campo y la ciudad. La iglesia católica fue una de las instituciones pioneras en la búsqueda de formas de comunicar tomando la educación como herramienta para generar proyectos radiales. Esta modalidad de diálogo y cercanía comenzó en Colombia, cuando nació radio Sutatenza (1948), una de las emisoras que inspiró a numerosas experiencias populares y su multiplicación en la región.  La alfabetización por  radio apuntaba a dar sentido a una nueva noción de desarrollo, orientado a la construcción de una sociedad más digna e igualitaria.

El antecedente inmediato de la comunicación comunitaria y ciudadana es la comunicación popular, que encontró en los postulados de Paulo Freire y la metodología de la educación popular, el camino para promover pensamiento crítico, procesos de cambio mediante la acción – reflexión- acción y estimular la potencialidad transformadora de los pueblos frente a las condiciones de asimetría y desigualdad social.  Según la propuesta de la comunicación popular, el principal sujeto de cambio y acción es el pueblo. Desde esta visión, la construcción de conocimientos es entendida como un proceso colectivo, donde los sujetos ponen en juego los saberes adquiridos en el marco de su experiencia y relaciones sociales. Es a partir del rescate de esas experiencias que se fortalece el tejido social y las identidades colectivas. Se caracteriza por la construcción de herramientas que estimulen la reflexión sobre el mundo que les/nos toca vivir, incentivando la generación de conciencia crítica, en el camino del decir – hacer de los sujetos.

El pensamiento de Paulo Freire, su mirada y conceptos sobre educación para la liberación de los pueblos, la movilización de organizaciones sociales con el fin de democratizar la palabra, fueron largamente inspiradores de espacios radiofónicos desde los cuales reflexionar y promover la acción del pueblo oprimido por los sistemas capitalistas. Bolivia alumbró sus emblemáticas radios mineras. Estas emisoras tenían la finalidad de expresar su descontento con las medidas infrahumanas de trabajo a las que estaban expuestos, el medio era el espacio de lucha para reclamar por los derechos no reconocidos por el estado. Radio Sucre por caso, funcionaba  como una emisora clandestina en las minas desde el año 1948. Tan significativa  fue su presencia e incidencia, que en la década del 60’, se registraron en Bolivia veintitrés radios, que contagiados por las mismas luchas e intenciones, funcionaban a cargo de los sindicatos obreros.

 

A mediados de los años 60, comienzan a surgir en América Latina movimientos sociales que buscan  liberarse de las ataduras del sistema capitalista de la época. Paulo Freire, desde su pedagogía para la liberación del pueblo, expone su teoría y praxis sobre educación para el cambio social, donde el paradigma cambia para remplazar la educación bancaria impuesta por el sistema por una educación que libere al oprimido, que lo haga reflexionar y actuar sobre su realidad. De esta manera, se vio en la comunicación popular un medio para alfabetizar, para educar, para cambiar la realidad. La comunicación popular, propone otra forma de hacer comunicación para la comunidad, donde se educa a través de la palabra, que promueve participación popular, expresión, denuncia, y se constituye como parte del cambio.

Las radios, se convierten también en espacios educativos, y en escenarios de producción de cultura, donde se forman identidades propias del lugar. La presencia del pueblo en las diferentes actividades del medio radial, ayuda a construir poder popular, capaz de participar en la opinión pública, en la toma de decisiones, en coordinar luchas por los derechos vulnerados. En palabras de Jesús Martín Barbero, “La pedagogía se convierte así en política puesto que el acceso a la expresión y la creación cultural es experimentado por los alfabetizados como un proceso de lucha por hacerse reconocer en cuanto actores del proceso social” (Barbero. 2003:43)

En un contexto latinoamericano marcado por luchas emancipatorias que perseguían la transformación sistémica de un continente colonizado que latía por hacer reverdecer su identidad, nació la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) en 1972, cuando 18 emisoras de la Iglesia Católica deciden asociarse: “Estas emisoras venían alfabetizando a distancia, especialmente en el campo. Al juntarse buscaban mejorar la planificación y evaluación de los programas educativos, capacitar al personal de las emisoras, encontrar apoyo económico internacional, entre otros objetivos.”[1]

 

Las radios que tenían como objetivo alfabetizar, se trasformaron con los años en instrumentos de educación popular no formal y más tarde, en radios populares que expresaban luchas y esfuerzos al servicio de grupos populares. Desde sus orígenes, la radio popular / comunitaria estuvo vinculada a las luchas sociales y políticas que buscaban transformar las condiciones de desigualdad. De esta manera, las emisoras, fueron cambiando su misión con el tiempo, abandonando como principal objetivo la alfabetización, definiendo nuevos horizontes con fines principalmente sociales, para lograr así, cambios estructurales hacia una sociedad más justa.

ALER, con el tiempo, paso de ser una asociación de radios «de inspiración católica – cristiana», a una asociación «de inspiración cristiana y/o humanista», lo que trajo aparejado que instituciones no confesionales, como radios comunitarias y centros de producción de diferentes países de América Latina, adhirieran a la asociación.

En Argentina, el surgimiento de las radios comunitarias, populares y alternativas  tuvo lugar en la apertura democrática, en tiempos de la denominada primavera democrática, en los primeros años 80, tras los años más oscuros del terrorismo de estado. Luego del silencio provocado por la última dictadura militar, diversos sectores de la sociedad civil vieron la necesidad de escribir la historia con nuevos discursos, con nuevos medios, que les permitieran expresarse. Así se dio origen a la primera época en el surgimiento de los medios populares.

Las primeras emisoras que surgieron por esos años, hasta finales de los `80, desarrollaron sus transmisiones de manera clandestina, no había licencias ni permisos que les habilitaran para desenvolverse en libertad. En esa época, los empresarios de la radiofonía las llamaban radios “piratas o truchas”, porque transmitían sin autorización legal. El Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), regulado por el Decreto-Ley 22.285, no otorgaba licencias a organizaciones sociales para la posesión ni la propiedad de medios. El sistema de medios estaba monopolizado por el predominio de empresas comerciales. Los medios públicos iniciaban un largo período de ostracismo y desinversión, sólo modificado en tiempos de discusión en torno a la nueva ley de medios, ya entrado el nuevo siglo.

Los medios populares estaban excluidos, quedaban fuera de toda normativa. Fueron tiempos de persecución y decomiso de equipos. Sin embargo, las emisoras comunitarias seguían luchando con su existencia por el derecho a la comunicación, insistiendo en la lucha por el aire, el reconocimiento social y acompañamiento de las comunidades. El relato común de aquella época, lo constituía cada nueva persecución. Cada nueva comunidad que abrazaba simbólicamente el territorio libre de su emisora, para evitar el decomiso de los equipos para evitar la pérdida de la voz propia.

 

La Larga noche Neoliberal

 

Entrados los años `90, la larga noche neoliberal, trajo aparejada una fuerte exclusión social y marginalidad, lo que dio lugar a que se gestaran nuevas experiencias en el campo popular. El juicio a la Junta Militar del ´85 había quedado muy atrás, cuando entraron en vigencia las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Políticas de estado orientadas al ajuste y empobrecimiento del pueblo, despertaron reacción y rechazo en los movimientos sociales, organizaciones sociales, movimientos de mujeres, organizaciones barriales, de derechos humanos. Surgieron grupos de apoyo escolar, de trabajo social en zonas marginales, y la creación de medios comunitarios, como herramientas de lucha, por un sistema más democrático e inclusivo.

Las acciones desarrolladas por los movimientos sociales reflejaron otras formas de hacer política, promovieron nuevas formas de militancia. Se resignificaron miradas en torno al rol político de las luchas del campo popular, la cultura y de los medios de comunicación. Lo que dió origen a la visibilización de nuevos actores sociales, otras voces que pugnaban por otra comunicación. En ese tiempo, las radios comunitarias aparecieron como el espacio más apropiado para la expresión.

A principios de los noventa nace Amarc – Alc[2], que nuclea a una serie de experiencias de comunicación popular y alternativa del continente, como parte de su desarrollo, también se extiende a nuestro país.

Un hito destacado en este rápido recorrido desde el momento fundacional de las radios comunitarias, hasta la actualidad tuvo lugar a principios del siglo XX. En esa oportunidad ALER[3], decidió emprender una investigación de índole cultural, política y social en torno a la realidad de los medios populares en esa época. Investigación que luego se plasmó en el libro “La radio popular frente al nuevo siglo: estudio de vigencia e incidencia”.  El objetivo era hacer “un diagnóstico de la Radio Popular en el año 2000”‘, buscando que ese estudio no sólo tuviera utilidad para el proyecto continental y los proyectos nacionales, sino que pudiese generar una reflexión general entre todos los actores involucrados en el denominado “Movimiento de Radio Popular”. Los fuertes cambios en la realidad social, económica y cultural de todos los países (la imposición del sistema neoliberal, el surgimiento de nuevos actores, la crisis en los horizontes ideológicos tradicionales) eran suficiente motivo para estudiar en serio el papel de las radios con relación a su proyección social y política: “Si hay un dato común del que ningún país escapa, es la pobreza que afecta a grandes sectores de la población. Después de la ‘década perdida» de los años ochenta, América Latina pasó en los años 90 por una época de recuperación económica mediante la aplicación sistemática del modelo neoliberal. Se abrieron los mercados y los especuladores cibernéticos invirtieron cientos de millones en nuestros países, para retirarlos con la misma velocidad, frente a posibles riesgos.”[4]

De esta manera, la brecha entre los ricos y pobres se agrandaba más, América Latina tenía altas cifras de población por debajo de la línea de pobreza. El estudio de ALER refleja cómo se fueron reafirmando nuevos actores en el escenario popular. Algunos, por sus intereses en común se agrupaban en redes para poder lograr sus objetivos, por caso:

  • Grupos que luchan por los derechos humanos (Argentina, Colombia, Guatemala, Bolivia, Venezuela).
  • El movimiento que se aglutina alrededor de la temática de género, la identidad y los derechos de la mujer (Perú, El Salvador).
  • El movimiento indígena (Ecuador, Guatemala, México).
  • El movimiento de defensa del medio ambiente (Chile, Perú, El Salvador, Ecuador, México).
  • El movimiento por la participación ciudadana y la democratización (Dominicana, Bolivia, Perú).

Lo que promovió el surgimiento de nuevos ejes que movilizaron a las agrupaciones de  derechos humanos, género, indígenas, medio ambiente, ciudadanía, derechos sexuales. Para Van Oeyen y Geerts; “Estos ejes representan nuevas miradas a la realidad y se manifiestan como nuevos desafíos a las radios populares en términos de alianzas, coberturas, presencias públicas, etc.”[5]

Búsquedas y Caminos para el fortalecimiento

La desazón provocada por los resultados del estudio de Vigencia e Incidencia, llevó a que las redes continentales ALER Y AMARC- ALC, realizaran de manera conjunta en el año 2004, una nueva investigación cuya publicación se denomina “La Práctica Inspira” (LPI). El estudio relata 32 experiencias de radios comunitarias de casi todos los países de América Latina, que expone la realidad de aquellas emisoras consideradas inspiradoras para las demás radios del continente. Seleccionadas por alguna de sus fortalezas, ya sea por su articulación con organizaciones y movimientos sociales y su capacidad de incidencia. Sea por su gestión económica o su capacidad de producción creativa y la búsqueda de nuevas estéticas en sus formas de comunicación.

La Práctica Inspira, fue un estudio de investigación que tuvo relevancia por cuanto analizó el panorama que se estaba viviendo por esos años en el campo de la comunicación popular en los países de la región. Enriquece con definiciones claras que orientan procesos: “Podemos decir que una radio comunitaria tiene incidencia cuando: aporta significativamente en las lecturas e interpretaciones políticas, culturales y/o informativas del lugar, de la región o del país; desata procesos de toma de conciencia y de cambio en actitudes en la población; participa con peso en la construcción de la opinión pública; logra articular públicos y actores sociales.”[6]

Como parte de sus preocupaciones y como resultante de las investigaciones citadas, ALER decide redefinir su equipo de Formadores al que denomina ELFO[7], con el que desarrolla una propuesta de formación para las radios del continente originada en el Proyecto Político Comunicativo (PPC). El mismo es concebido como un proceso de reflexión móvil, como una estrategia metodológica de revisión diagnóstica del proyecto y de las prácticas de las radios, y de planificación operativa y estratégica. De esta manera; “El PPC se convierte en una base ideológico – político- conceptual- perceptual que orienta el accionar de cada emisora.” [8]

Una de las organizaciones que nuclea a la mayoría de las emisoras comunitarias argentinas, es el Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO), integrado por 82 radios de entidades u organizaciones sociales que desarrollan una comunicación plural y participativa, como canal de expresión de los sectores sociales y culturales. Entre sus objetivos principales promueven el trabajo por una comunicación plural y participativa. FARCO se articula con ALER y con todas aquellas redes de comunicación nacional de América Latina[9] que desean construir una comunicación más democrática.

Recientemente, con 30 formadores de FARCO acompañamos desde la formación y la investigación la experiencia de más de 100 radios comunitarias, escolares, indígenas y de frontera, en el marco de un programa nacional de fortalecimiento de estos proyectos y con el objetivo de brindar capacitación y relevar el estado en que se encontraban. El resultado nos permitió presentar lo que denominamos El Mapa de la Otra Comunicación[10], en el que logramos recuperar buena parte de esa diversidad de experiencias que hacen comunicación para el cambio social. Este trabajo se realizó entre mayo de 2009 y noviembre de 2010, lo sistematizamos y publicamos en el libro y video titulados “Todas Las Voces Todos”. Documento pensado para visibilizar y problematizar los estudios de la comunicación popular desde el campo popular, que presenta diversos aportes conceptuales y testimoniales. Expone experiencias de radios comunitarias y escolares en Argentina, las realidades en que se desenvuelven, la naturaleza de sus luchas, el lugar de la radio en la vida de los jóvenes, sus necesidades de formación, el nivel de desarrollo tecnológico, la larga y extensa geografía argentina y la realidad del país del interior y las disputas compartidas en torno a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y el derecho de los pueblos a disputar la palabra pública y los derechos a la comunicación.

Así, desde sus orígenes los medios comunitarios contribuyeron a democratizar la palabra desde la participación protagónica en la disputa de sentidos. La radio comunitaria como medio de comunicación popular propone informar, entretener y defender los derechos de la comunidad teniendo en cuenta el contexto social que la rodea, educando, provocando, interpelando, convirtiéndose en los términos de María Cristina Mata un espacio de “agregación social” (Mata. 2010:). Proponen una forma diferente de observar la realidad, con una mirada que rompe los moldes sociales impuestos.

 

Medios, Radios Comunitarias y Democratización de las Comunicaciones

 

En relación al rol de los medios de gestión social y los cambios generales en el actual escenario, éstos adquieren una importancia decisiva en tanto se convierten en un espacio de deliberación y construcción política, como así también en actores sociales, mediante la definición de la agenda mediática, la influencia sobre la opinión pública, y el protagonismo otorgado a los demás actores sociales y políticos.

Si se tienen en cuenta los objetivos de la mayoría de las radios comunitarias, estos han sido facilitar y promover la pluralidad de voces, la participación y el debate de las personas, la modificación de la agenda pública con acento en aquellos intereses que respondan a una comunidad determinada[11], o a la totalidad de la población, lo que demuestra que en estos espacios es donde comienzan a gestarse aquellas prácticas que alientan un desarrollo democrático y participativo.

Como parte de las resistencias al neoliberalismo de los noventas, como ya se dijo, se fueron conformando en el continente movimientos que hacen suyas las demandas por la democratización de la comunicación y los derechos de la comunicación integrados no solo por aquellos que actúan en este campo sino por entidades sociales y colectivos ciudadanos. Junto a este, existe ya un tejido comunicacional conformado por radios y televisoras comunitarias, radios escolares e indígenas, portales, sitios web y blogs, agencias alternativas de información, productores independientes de video y documentalistas, grupos que promueven el software libre y comunitario, redes sociales que interactúan en Internet, a los que se unen otras expresiones orales, artísticas y culturales. Entramado que en el caso de nuestro país, en tiempos de restitución del Estado, han cobrado vigor y potencialidad.

 

Como telón de fondo subyace la decisión política del gobierno nacional de elevar el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual al Congreso de la Nación, que fuera sancionada el 10 de Octubre de 2009 con el N° 26.522. Los debates por la nueva Ley de Medios y la puesta en vigencia de la nueva normativa, lograron incidir en nuestro país hasta poner en cuestión como nunca antes, el rol de los medios de comunicación y de los periodistas. El accionar de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, la campaña por los 21 puntos, y las múltiples acciones desarrolladas, cuya magnitud y profundidad exceden el presente trabajo, no pueden dejar de mencionarse como un dato significativo. Su impacto ha sido determinante para instalar el debate en la escena pública nacional, resignificando el denominado espacio público, y en parte, como resultado de la acción política colectiva protagonizada, entre otros, por las radios comunitarias y los movimientos sociales. Situación que instala una agenda de la comunicación y medios ligada a la integración latinoamericana, en íntima articulación con el desarrollo de la mirada crítica de la ciudadanía toda.

 

Las nuevas búsquedas

 

A partir de la solicitud que me formularan los organizadores del espacio ECI para participar de “Intervenir Para Transformar – Primeras Jornadas de Comunicación e Intervención Social y Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires” al ya expresado racconto histórico, intentaré añadir algunas sencillas categorías que encuentro como marcas de época que caracterizan nuestras experiencias:

 

Militancia social. Motor de los pueblos

Lo que recorre todas las épocas en las prácticas de las radios comunitarias es la militancia social, el compromiso político, las ansias transformadoras. Lo que se suma a la estrategia de construcción en red, esto es: radios comunitarias articuladas entre sí  y con otros, para superar las limitaciones inherentes a su naturaleza y las impuestas desde afuera.

 

Podemos afirmar, desde nuestra experiencia, que en todo momento lo que se buscó fue promover procesos de incidencia social, mediante la implementación de alianzas estratégicas que permitieran concretar los sueños transformadores. De hecho, FARCO ha sido uno de los agrupamientos que promovió la conformación de la Coalición por una Radiodifusión Democrática. Los ya famosos 21 puntos, la lucha por la ley y su concreción representan de alguna manera una de las máximas articulaciones sociales, que unidas a la voluntad política del gobierno, dieron a luz una nueva ley de comunicación para la democracia.

 

Jóvenes  Ciudadanía y Performatividad

Un rasgo caracterizante de las experiencias de comunicación comunitaria es la participación de colectivos juveniles, ya sea para la gestión de las radios como para el desarrollo de acciones territoriales vinculadas/articuladas a las radios. Rossana Reguillo dice que si la ciudadanía se define en el hacer, son las prácticas el territorio privilegiado para explorar la participación juvenil, que no puede restringirse a los ámbitos explícitamente formales, y añade: “En la complejidad de sentidos con que los jóvenes habitan el espacio público, radican pistas para entender el futuro en nuestras sociedades.”[12]

De esta manera, es importante considerar la participación de los jóvenes en la construcción de ciudadanía activa, ya que la presencia de ellos trae aparejado prácticas nuevas en el campo cultural, pensamientos y miradas alternativas frente al modelo de sociedad en el que están inmersos y la conformación de identidades que se convierten en apuestas claves para la construcción social.

Estamos asistiendo a un tiempo en el que las culturas juveniles nos invitan a realizar viajes que pretenden desbordar las fronteras de lo racional para impactar desde lo sensible. Un viaje por territorios artísticos para ver y oír el mundo, mediante intervenciones estéticas, que ubican el sonido y la radio como grandes protagonistas. Los jóvenes y sus obras (instalaciones acústicas y estéticas en general, radios abiertas, articuladas con murgas, teatro y otras expresiones creativas y emancipadoras) salen de los lugares convencionales, mediante una propuesta que vincula arte, música, palabras, espacio, sonidos, sensaciones, texturas, multimedia, plástica, sueños, para actuar y «transformar» así sea por un instante, el mundo que les rodea.

Un desafío para sus realizadores como para quienes observamos estas nuevas formas de decir la palabra propia, entre otros, es intentar comprender como interactúa el elemento sonoro con las artes plásticas, como afecta a los objetos y a los elementos visuales, y como se desenvuelve en el espacio y en el tiempo. Y claro, preguntarnos acerca de sus derivas.

 

Articulación Universidad Sociedad.

La Extensión Universitaria, junto a la enseñanza y la investigación, promueven y multiplican la actividad universitaria y su alcance en la sociedad. No es suficiente abrir las puertas de la Universidad al medio, no alcanza con ofrecer lo que desde el ámbito académico se sabe hacer, ni con hacer lo que la sociedad le demanda. Es necesario abrirse y formar parte de, involucrándose en la exploración de caminos y opciones comprometidos con la formación y la intervención para la transformación.

La larga noche neoliberal de los noventa a la que aludíamos en relación al recorrido de las radios comunitarias, impactó fuertemente en las lógicas de producción de conocimiento de la universidad pública argentina.

Salvo honrosas excepciones, se trató de un tiempo de universidades alejadas de la sociedad, preocupadas en la promoción del individualismo, en investigaciones que no encontraban correlato en la vida cotidiana, menos aún con algún impacto en los sectores sociales en situación de vulnerabilidad. Sus investigadores estaban más preocupados por tener presencia / reconocimiento en circuitos académicos, que en realizar aportes a organizaciones, medios de gestión social y movimientos sociales, menos aún agregar dignidad a la vida de los pobres y excluidos.

Felizmente ese panorama empezó a cambiar. El desafío es que la universidad pública, junto a su rol de divulgación científica y académica, multiplique espacios de reflexión y práctica, con especial énfasis en la diversidad y la interculturalidad. Y que lo haga desde su propuesta integral, trascendiendo así la lógica de las acciones extensionistas.

Desde esas múltiples opciones y miradas interdisciplinarias, se comprometa con la transformación social y el desarrollo comunitario con una visión de desarrollo inclusivo.

 

El Horizonte de los Sueños

 

El paradigma con el que venimos trabajando desde hace varios años está asentado en la prospectiva, aquella disciplina que nos invita a trabajar desde el horizonte de los sueños. Nuestro sueño es imaginar una universidad y unas carreras de comunicación fuertemente comprometidas con su tiempo y con el cambio social y caminar en ese sentido.

Sostener un trabajo permanente, sistemático y colectivo en este sentido, requiere y nos convoca como universitarios, a interpelarnos respecto de nuestras propias prácticas, respecto de los modos en que se asume la relación con la sociedad, en tanto dicha experiencia (re)ingresa a nuestro campo redefiniendo a la misma Universidad, en la medida en que seamos capaces de re-construir nuestros objetos de conocimiento, nuestros problemas de investigación y nuestros sentidos respecto de la formación y reposición de los cuadros intelectuales de nuestra sociedad.. Y es en este sentido que el desafío no es competencia exclusiva de quienes llevamos adelante tareas extensionistas, sino que compromete a la universidad en su conjunto.

En buena medida, el camino consiste en construir los espacios, generar las posibilidades desde una visión de mundo integradora, inclusiva, plural y democrática, garante y respetuosa de los derechos humanos y la memoria, que nuclee, que reúna, que posibilite. Ése sigue siendo el desafío.

 

Bibliografía

 

BARBERO, Jesús Martín, “La Educación desde la Comunicación” Ed: grupo editorial Norma- Enciclopedia Latinoamericana de Sociocultura y Comunicación., Bogotá, Colombia, 2003. Pág. 43.

BARBERO JESUS MARTIN. Entre Saberes Desechables y Saberes Indispensables. Agendas de país desde la Comunicación. Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, C3 FES, www.c3fes.net. Bogotá, 2009.

GEERTS, Andrés- VAN OEYEN, Víctor, “La Radio Popular frente al nuevo siglo: Estudio de Vigencia e Incidencia” ALER, Quito, Ecuador, 2001.

GERBALDO, Judith y Otros. Todas las Voces, Todos. Programa federal de Capacitación y Fortalecimiento para radios comunitarias, escolares, interculturales y de frontera. 2010. Ediciones Farco Capitulo 6.

MATA, María Cristina “La construcción de poder en la Radio Popular” en Gerbaldo, Judith y Otros. Todas las Voces, Todos. 2010. Ediciones Farco Capitulo 5.

REGUILLO CRUZ, Rossana, “Emergencia de Culturas Juveniles” – Estrategias del desencanto- , Editorial Norma, Bogotá, 2003.


[1] ALER es una red latinoamericana de radios, constituida como asociación civil, integrada por más de 130 Instituciones de América Latina y El Caribe, que hacen comunicación radiofónica educativa. Trabaja, junto a otros actores sociales, por la democratización de las comunicaciones, por el desarrollo humano sostenible, y por la construcción de sociedades con mayor justicia, mayor equidad y mayor democracia. Página Web de ALER: www.aler.org

[2] AMARC- ALC es la sigla que identifica a la Asociación Mundial de Radios Comunitarias de América Latina.

[3] ALER es la sigla de la Asociación Latinoamericana de Educación radiofónica.

[4] Geerts, Andrés- Van Oeyen, Víctor, “La radio popular frente al nuevo siglo: estudio de vigencia e incidencia” ALER, Quito, Ecuador, 2001.

[5] Ibídem

[6] Ibídem.

[7] ELFO es la sigla que designa al Equipo Latinoamericano de Formadores de ALER, que integro desde el año 2004.

[8]           “Proyecto Político Comunicativo de la Radio Popular Latinoamericana”, Proceso preparatorio XIII, Asamblea General de ALER, septiembre de 2008, http://www.aler.org/docs/ppc-aler-v0908.pdf

[9] Nos referimos por ejemplo a ERBOL (Escuelas Radiofónicas de Bolivia), CNR (Coordinadora Nacional de Radios de Perú), CORAPE (Coordinadora Nacional de Radio de Ecuador), ARPAS de El Salvador, FGER de Guatemala, etc.

[10] GERBALDO, Judith y Otros. Todas las Voces, Todos. 2010. Ediciones Farco Capitulo 6

[11] Con la expresión comunidad determinada, hacemos referencia a espacios territoriales. Y lo hacemos desde una concepción amplia de territorio, atendiendo a la diversidad de experiencias y de medios, al calor del impacto de las nuevas tecnologías en sus lógicas de producción y emisión.

[12] Reguillo Cruz, Rossana, “Emergencia de culturas juveniles” – Estrategias del desencanto- , Editorial Norma, Bogotá, 2003, Pág. 161.

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